La campaña de la aceituna ha entrado en el mes de febrero con muchas hectáreas
aún por recoger y un terreno completamente encharcado tras el paso de
las últimas borrascas. La lluvia, persistente durante todo el
mes de enero, ha convertido muchos terrenos en auténticos barrizales
donde ni las máquinas ni los trabajadores pueden moverse con seguridad.
Para toda esta semana se esperan más lluvias y los olivareros están preocupados por la gran cantidad de aceituna que aún queda por recoger. Para una amplia mayoría de jornaleros todavía les queda un mes largo de campaña y todos los días miran al cielo con preocupación.
