 |
| La Basílica y Real Santuario de la Santísima Virgen de la Cabeza. Foto: Junta de Andalucía. |
La Romería de la Virgen de la Cabeza se ha desarrollado este fin de
semana con normalidad en el entorno del Parque Natural Sierra de
Andújar, en Jaén, donde miles de peregrinos han participado en uno de
los principales acontecimientos de carácter social, cultural y religioso
de la provincia. Este espacio natural, representativo del paisaje de
Sierra Morena, alberga una amplia diversidad de ecosistemas, desde
dehesas de encinas y alcornoques hasta zonas de monte mediterráneo y
sierras más escarpadas. En él encuentran refugio numerosas especies de
fauna, algunas de ellas amenazadas, como el lince ibérico, además de
otras características como el ciervo, el jabalí o grandes rapaces.
El impacto de la romería es fundamentalmente social, al concentrar a
un elevado número de personas en torno al santuario, situado en el
corazón del parque, y su entorno, donde muchos peregrinos permanecen
durante varios días. A ello se suma el tránsito previo hasta este
enclave desde Andújar, a lo largo de aproximadamente 30 kilómetros por
caminos forestales y vías pecuarias, en los que se producen paradas para
el descanso y la convivencia.
Entre estos itinerarios destaca el Cordel de los Molinos, también
conocido como Camino Viejo al Santuario, integrado en la red de vías
pecuarias. Este trazado desempeña un papel relevante durante la romería,
especialmente para el tránsito de caballistas y carretas, facilitando
el acceso en condiciones adecuadas de seguridad y continuidad.
En este ámbito, los romeros han contado este año con un paso adecuado
sobre el arroyo de los Molinos, mediante un vado inundable de hormigón
armado, con elementos prefabricados y sistemas de drenaje que permiten
garantizar la continuidad del tránsito.
Asimismo, el camino de acceso al área recreativa de Los Cerrillos,
también ha facilitado el discurrir de peregrinos y visitantes, tras los
trabajos de desbroce, escarificado, perfilado y compactación del
terreno, junto con la aportación de zahorra en un tramo de
aproximadamente 560 metros y una anchura media de 4,5 metros, llevados a
cabo recientemente. La propia zona de Los Cerrillos ha sido objeto de
actuaciones de adecuación, incluyendo la retirada de residuos, el
vallado, trabajos de poda y desbroce, así como la instalación de
abrevaderos, depósitos de agua, amarres para caballerías y elementos que
favorecen la integración paisajística.
También se han realizado intervenciones en el entorno de la ermita de
San Ginés y en distintos puntos próximos al Santuario, con la
incorporación de infraestructuras para el ganado y los usuarios, la
apertura de un sendero de conexión de 1.500 metros y adecuación de
tramos del Camino Viejo y del sendero de La Virgen mediante trabajos de
drenaje y refuerzo del firme.
Junto a la dimensión social del evento, se registran efectos
derivados de la elevada concentración de público, como la generación de
residuos en distintos puntos del recorrido. Para minimizar este impacto,
se realizan labores de recogida temprana y actuaciones de limpieza
mediante equipos distribuidos a lo largo de los itinerarios. En este
sentido, se hace un llamamiento a la responsabilidad de los asistentes
para preservar el entorno natural, recordando la importancia de mantener
estos espacios en condiciones adecuadas. Numerosas personas
pertenecientes a distintas administraciones, instituciones, asociaciones
y hermandades participan en el desarrollo de la romería, por lo que la
colaboración ciudadana resulta esencial.
Un gran mosaico natural.
El Parque Natural Sierra de Andújar, con una superficie de 74.052,63
hectáreas, constituye uno de los enclaves más representativos de Sierra
Morena por la diversidad y singularidad de sus paisajes, caracterizados
por un relieve suavemente alomado en el que alternan dehesas, monte
mediterráneo, sierras más escarpadas y extensas masas forestales. Este
mosaico natural alberga algunas de las formaciones de vegetación mejor
conservadas del sur peninsular, con predominio de encinares y
alcornocales, así como enclaves de mayor humedad donde aparece el
quejigo.
A ello se suman elementos geológicos singulares, como los bolos
graníticos, integrados tradicionalmente en los usos del territorio. La
riqueza faunística del espacio es especialmente relevante, con presencia
de especies emblemáticas y de interés para la conservación, además de
una amplia variedad de ungulados y aves rapaces que encuentran en este
entorno condiciones favorables.
Junto a estos valores naturales, el parque mantiene una estrecha
vinculación con los usos tradicionales, desde la actividad ganadera
hasta los aprovechamientos cinegéticos, configurando un paisaje en el
que conviven conservación, actividad humana y patrimonio cultural
asociado al medio rural.