Llamamiento de COAG al sector para que no se venda aceite por debajo de la rentabilidad.

Aceite de oliva en una almazara. Foto: Diputación de Jaén.

COAG hace un llamamiento al sector y a la venta ordinaria de aceite por las cooperativas, para que no se venda el aceite de oliva a precios por debajo de la rentabilidad. Especialmente, porque no se dan las circunstancias para ello.

El secretario general de COAG Jaén, Francisco Elvira, asegura que “las decisiones de venta hay que tomarlas con datos y no con especulaciones y futuribles de medios pagados por la industria, interesados en que el precio del aceite baje”.

Por un lado, el sector tiene un problema generalizado de aumento de costes de producción debido sobre todo a las guerras de Ucrania y Oriente Medio. La subida de los costes energéticos, de los fertilizantes, de los costes laborales…, son un suma y sigue.

A una media de 3,50 euros el kilo de aceite, ya no se cubren los costes de producción, en algunos casos ni del aceite del olivar en seto, no digamos ya del olivar tradicional o en situaciones especiales de pendiente.

Un olivar menos productivo, pero con unas características organolépticas especiales y muy apreciadas, además del cultivo que realmente mantiene a la población en el territorio y que genera jornales.

Por otro lado, los técnicos y agricultores que están a pie de campo hablan de que en algunos lugares la floración va muy bien pero el cuajado del fruto y la fertilización no tanto. En otros lugares de sierra. La floración va muy tardía y las temperaturas no ayudan mucho.

En cualquier caso, el hecho de que en el mes de mayo haya buena floración no quita la incertidumbre inherente de este cultivo. Sólo significa que se parte con buenas cartas, pero por delante quedan muchas variables inherentes al cultivo y a una empresa a cielo abierto: Que la flor no se queme por altas temperaturas en este mes, que el agua no haya humedecido el polen y no se produzca una alta fertilidad. Después en los meses críticos de septiembre y octubre es necesario que llueva para que la aceituna forme la grasa. Y después, que en el momento de la recogida no se produzcan fenómenos climáticos adversos que tiren el fruto e impidan su recolección.

En cualquier caso, estamos aún a mediados de mayo, todavía falta un universo hasta llegar a saber qué producción final puede haber y sólo se puede hablar de incertidumbre, un sentimiento con la que convive año a año el olivarero.

El año pasado en el aforo presentado en septiembre por la Junta de Andalucía, se preveía una cosecha media. Después la falta de lluvias en los meses críticos de formación del aceite de septiembre y octubre, y el tren de borrascas han reducido las previsiones, incluso doblando a la baja la variable estimativa de error del 10%.

Lo mismo ha sucedido con las previsiones del Ministerio de Agricultura, que recoge datos oficiales de todas las comunidades productoras de aceite. En los datos del mes de octubre, preveían una producción nacional de 1.371.938 toneladas de aceite, que después se han quedado en 1.294.590 toneladas. Por lo que ha rectificado sus previsiones en abril de este año, a 1.295.000 toneladas.

Mercado.

En lo que se refiere al consumo de aceite el Consejo Oleícola Internacional (COI) preveía un aumento del consumo mundial del aceite de oliva en esta campaña hasta alcanzar las 3.248.000 toneladas de aceite y una producción mundial, que tras la reducción de cosecha en España se quedarían en 3.363.000 toneladas de aceite, siendo generosos.

Las cuentas resultantes son las de un mercado mundial muy equilibrado en oferta y demanda, a expensas siempre de que haya buenas cosechas para que no haya escasez de aceite de oliva. Asimismo, reconocen que el aceite mundial en los últimos meses de campaña se encuentra solo en las bodegas españolas.

Asimismo, a pesar de los análisis, un poco cortos y sin apreciar todos los aspectos de este sector, que se han hecho en algunos medios, las salidas al mercado del mes de abril han sido buenas. Teniendo en cuenta que ha sido la Semana Santa, estamos en la media de las últimas 12 campañas.

También hay que tener en cuenta que las salidas al mercado del aceite de la producción han sido superiores a las 100.000 toneladas (108.000 toneladas), cifra que se reduce al descontar las importaciones. Otra arista que habría que analizar ¿de dónde viene ese aceite? ¿cómo se comercializa?

Finalmente, y no menos importante, en las últimas previsiones del Ministerio de Agricultura se prevé un enlace de campaña de 259.600 toneladas de aceite. Lo que es en la práctica un stock 0, ya que la campaña comercial finaliza el 31 de septiembre y la de recogida de aceite no se generaliza hasta el mes de noviembre, diciembre. Por lo que habría dos meses de comercialización casi sin entradas. En septiembre y octubre lo que se recogen son los aceites premium que tiene un canal de venta distinto, más gourmet.

Además, en esos meses, últimos de la campaña comercial, España se convierte en la bodega de aceite. Y si hay que dividir esas 250.000 toneladas de aceite entre dos meses más, hasta llegar a la entrada generalizada de aceite.