Dado el ciclo productivo del aceite de oliva, con estos datos hasta el mes de marzo puede considerarse que la campaña se encuentra prácticamente finalizada.
Las circunstancias climáticas como las lluvias persistentes y las rachas de viento habidas entre diciembre y febrero en gran parte de las zonas olivareras, han producido retrasos en la recolección de la aceituna. En determinadas zonas, además, han provocado daños en el propio fruto. Estas condiciones han influido en la reducción de la producción con respecto a la inicialmente estimada.
Las primeras estimaciones sobre la producción de aceite de oliva para la campaña 2025/2026, publicadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el inicio de la campaña, en base a los aforos de las comunidades autónomas, apuntaban, con 1,37 millones de toneladas, a unos valores cercanos a los correspondientes a la campaña anterior.
El ritmo de comercialización ha sido muy positivo a lo largo de la campaña y su evolución, en los próximos meses, será clave para la configuración de las existencias finales de campaña que, previsiblemente, y en base a las estimaciones actuales, quedarán por debajo de las de la campaña previa.






